miércoles, 20 de marzo de 2013

Bailar unos reggaes, ver la luna. ¿Qué más pedir? Si tanto hemos de vivir, mejor cada día así que uno solo en el cual fingir.

A la vuelta de unos árboles pares, que disimulaban ser iguales,
Un asiento de plaza encorvaba las nubes y a los jóvenes.
Mosquitos que aman la sangre,
Piedras que apaciguan la mirada, relajan el alma
Y miran embarradas.
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Mentiría si la gente pide y no acepta lo que encuentra. El buscador no busca, quiere encontrar. Una vida sin mentiras, eso si que a ti no te gustaría. ¡Quien no acepta la crudeza de la verdad, no ve la maravilla del volar! Blasfemar es un arte a la hora de jugar, ¿quién piensa callar?

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